EN TORNO A LA REFORMA DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO

(4 de octubre) No se requiere ser laborista, SE REQUIERE SER HUMANISTA, para opinar sobre este mamotreto jurídico que ha causado el repudio laborista, pero que debiera ser repudiado también por los patrones, que seguramente  han cedido ante la amenaza estatal, para hacerse parte en el planteamiento que esta reforma propone, cuando esta ley hace menos por ellos que la anterior, si acaso los hace esperar que no tengan que pagar injustamente unos salarios caídos estratosféricos porque los señores gobernantes no saben, ni quieren tener gente preparada para administrar la justicia laboral.

Este problema quizá sea lo mejor que ha pasado en México en los últimos tiempos, porque puede producir la sacudida que necesita ese indio dormido para despertar, y no me refiero a los de tez morena, me refiero a todos los ciudadanos de este país. Porque el problema no es laboral, NO.  Se trata de la resultante del desgobierno que venimos sufriendo desde Luis Echeverría para acá. Cuando empezó el despilfarro mas descarado que esta nación haya tenido que aceptar y que lejos de superar,  cada nueva administración ha encontrado distintas y mas descaradas formas de cubrirlo, cuando no aumentarlo con salarios y donaciones estratosféricas a los que por ocupar los puestos clave en el gobierno, resultan ser una amenaza para el que lo preside; o con salidas como el presente Proyecto de Reforma.

¡Los empresarios! ¡Son los empresarios los que pagaron a los proyectistas!,  etc. Esto está probado, pero preguntémonos PORQUÉ el gobierno hace que esto suceda. Porque nadie que piense puede creer que los empresarios se pusieran ellos solos en la picota.  Lo que sucede es que los empresarios ya no saben cómo enfrentar la hondonada de ataques de que son presa por parte del gobierno, vías impuestos excesivos, etcétera, siempre teniéndolos a la defensiva, y pretendiendo consolarlos mediante subterfugios chuecos, como dejarlos deber los servicios públicos, o esperar y esperarlos en los pagos, y un etcétera que se necesita estar dentro del enredo para llegar a conocerlos todos. Y luego salen con que LA CORRUPCIÓN SOMOS TODOS. Seguro, cuando vives una vida de amenaza, a fuerza de agacharte, llegas a enchuecarte. Pero este conflicto no es SOLO laboral, sino resultante de una sucesión de malos gobiernos que han creado una maraña de suciedad que un Presidente aún  bienintencionado, solo, no puede limpiar, porque en cuanto entra a querer  gobernar, aún con el deseo de arreglar las cosas, se encuentra hundido en la porquería y ¿A dónde voltear?

El Presidente no es la solución, ni lo es que quede la Ley Federal del Trabajo sin reforma, ni que pase la reforma, porque de allí no viene el mal, y si viene, no es deseo de los malos el arreglarlo. El mal que tenemos y se los voy a decir al terminar, no es la reforma, la reforma es acaso la hinchazón de un cuerpo corrupto.

Regreso al tema:
¿Cuándo entenderán los patrones que para lograr su propio éxito en la industria y comercio, y hasta en la banca, necesitan más que lograr rebajar el costo de sus productos o ventas, aumentar su clientela? ¿Dónde está esa nueva clientela escondida? En  los trabajadores con bolsas llenas que puedan adquirir los productos que ustedes tienen a la venta.

¿Cuándo entenderán los laboristas y trabajadores que el éxito de la empresa es también de ellos; que mientras no haya entendimiento entre Capital y Trabajo, no pueden superarse las deficiencias económicas que vivimos todos? Porque en última instancia a este país como a todos los países, lo mantienen sus empresarios.

El progreso de la ciudadanía no conviene a los malos políticos en poder, porque mientras exista un chivo expiatorio, ellos se plantan como salvadores. El hecho de mantener al Pueblo en la pobreza (y cuando digo Pueblo, me refiero tanto a capitalistas, como a obreros, porque los capitales, si fueran fuertes, no habría la pobreza a ultranza que aumenta en este país), les resulta doblemente redituable a los malos políticos: Por un lado, pueden echar la culpa de la pobreza a otro, entiéndase empresarios; por otro lado, pueden ufanarse ellos y sus esposas de ser los benefactores del pueblo, dándoles las migajas del banquete que debería disfrutar la ciudadanía toda, si se empleara el dinero que ella produce para producir riqueza, bien gobernando este país ¿Cómo? De una y mil maneras que tiene la organización administrativa inteligente de un país para lograr una producción sana, porque sólo la producción sana, puede dar un salario decente. Pero cuando el empresario para subsistir tiene que aguantar el pago de una y mil mordidas de los miles de zánganos que mantiene el gobierno para poder seguir su partido en el poder…. La gente bien tratada tiende a ser decente. La gente se vuelve indecente cuando el que debiera hacer que se le respete, es precisamente el que viola no solo sus derechos, sino las reglas mas elementales de la moral.

Señores laboristas, señores trabajadores, los empresarios cuyas empresas mantienen tanto al Estado, como las empresas de donde sacan ustedes  su pan, no son sus enemigas.

Señores empresarios, los trabajadores que son la   fuerza que mueve sus empresas, no son sus enemigos.

Esta guerra y esta enemistad resultan y son creadas por otro que se beneficia con ella, porque a río revuelto, ganancia de pescadores.
El que anda en la guerra, todo su esfuerzo lo emplea en atacar y defenderse, y eso está bien, pero hay que atacar y defenderse del verdadero enemigo, no del malhumor que creó. Si nos dividimos, nos debilitamos. Por eso el mal gobierno se sigue reproduciendo.

En el proyecto de reforma a la Ley Federal del Trabajo, se trata de muchas cosas, unas totalmente baladíes porque de entrada sabe el gobierno que nunca se van a cumplir, porque parecen estar formuladas para un país que no conocemos. La intención es distraer al que la lee. Lo que debiera de reformarse de la Ley es lo que ya ha estado en la que antecede y que nunca se ha cumplido, ni se cumplirá porque no parece haber sido formulado para México. Al ser así esos preceptos solo son empleados como amenaza por los malos funcionarios que logran así obtener algo chueco, muy chueco. Ejemplo: El artículo 22 Bis, que hace prohibitivo el que un menor de 14 años trabaje. Señores proyectistas ¿En qué país viven?  La gente en México se muere de hambre. Ya de 8 años los niños llevan a veces el pan a su casa, para que puedan sobrevivir su madre (generalmente abandonada) y sus hermanitos. Prohibir a los empresarios que les den trabajo es otra forma de ponerles como chivos expiatorios del odio que debería ir hacia ustedes, no solo por mantener este país pobre, sino por además quitarle la oportunidad de lograr un mendrugo para los suyos.

Cuando veo en el Proyecto de Reforma tanta exigencia y revisión por parte del gobierno para permitir a sus ciudadanos trabajar en el extranjero, se trasluce la creación de más formas de que sus subalternos logren mordidas Pero si los extranjeros quieren trabajadores mexicanos porque son muy buenos; y cuando les quedan a deber algo, voluntariamente lo cumplen. La desgracia es que lo tienen que hacer enviándolo a través gobierno Mexicano,  y de ello resulta que después de jinetear ese dinero, el gobierno que debiera proteger sus intereses, pone a los trabajadores uno y mil trámites para lograr recibir lo que directamente del gobierno extranjero hubieran logrado hace mucho tiempo.

¡Despierten empresarios! ¡Despierten obreros! ¡El enemigo no está en el otro de ustedes, sino arriba! Alcen los ojos y vean de donde les viene el zarpazo, que en este caso no es más que una nueva forma de engaño.

El poder contratar por hora, no es malo, porque hay mucha gente que ni quiere, ni puede a veces cumplir indefinidamente, y porque la situación es tal que se conforma con trabajar cuando pueda lograrlo; o bien porque resulta para los que ya tienen un trabajo, una forma de aumentar su ganancia.  Si la paga fuera tal que comprendiera los derechos del trabajador, ambos estarían de acuerdo, pero no con esa maraña de compromisos y de limitaciones, en las que el gobierno mete su mano negra y lo revuelve todo.
Dije que diría el verdadero mal que sufrimos. Se llama
INDIFERENTE DES-UNIÓN ¡UN PUEBLO UNIDO PUEDE CONVERTIRSE EN FUENTE OVEJUNA! 


 
 
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